martes, 2 de febrero de 2010

En la espera de lo que nunca fue

Este relato fue escrito un 18 de enero de 2.008, es uno de los primeros relatos a los que me aventé con toda valentía a realizar. Es un poco extenso, pero lo publicaré en dos partes. Me da emoción presentarles dicho trozo, pues, fue de aquellas primeras cosas que se me ocurrieron cuando decidí escribir más formalmente.


Parte 1:

Allí estaba yo, sudando sin darme cuenta de lo que había sucedido, mi columna y músculos se contraían por el frío sudor que me recorría, solo un recuerdo lejano debatía la fantasía con la realidad, o más bien ¿la realidad con lo subjetivo?

Pero me preguntaba yo, qué ¿por qué? ¿Quién era ella?, y ¿por qué mis ganas tan grandes de mirar la luna? y admirar e imaginar en sus manchas ese rostro que golpeaba en cada esquina de mi cerebro racional pero bloqueado con una extraña sensación. Pensé ¿sería un sueño que murió al abrir los ojos?, ¿un espejismo que refleja mi desesperada soledad?, ¿un dejabú?, ¿Lo viví en realidad?

Los días se iban escurriendo entre los inexistentes dedos del agraciado tiempo grandioso hijo de la mesopotamia… y no lograba olvidar lo que estaba viviendo… me posé frente a mi ventana con la mirada perdida y mi cuerpo a contra luz para pensar en armar un rompecabezas con piezas perdidas y olvidadas. Se hacía tan imposible recordar ese momento en que esas punzantes manos me ofrecieron un cielo azul, pero al cabo de un momento se tornó tan gris que ni el mismo verdor de la naturaleza madre de la vida podría escapar. Decidí recrear mi mente con otras cosas me dediqué a brincar en las sábanas blancas de esa cama cubierta por tuberías frías y secas de emotividad, jugué con el espejo y hablé con el, dibujé promesas en la pared, reviví mi vida, pero el maldito pensamiento, sueño y acontecimiento estaba ahí, decidí llamar a la policía pero me di cuenta de que no había teléfono. Entonces aquí decidí sentarme frente al ventilador para ver si el viento lograba hacer volar tanta confusión en mi cabeza, decaído por tantos intentos… me senté en el suelo a llorar, porque la melancolía es tanta o más esclavista que como lo fueron los mismos asirios. Fue entonces cuando comprendí que lo vivido era real, y aunque en mi agnosia más grande que el lago victoria quisiera no dejarme revivir un acontecimiento mutado en coyuntura, en mi brazo izquierdo se encontraba una pequeña herida, como en lo acontecido… y decidí feliz contemplar esos colores que estaban allí.

No sabía a quién contar tan grato momento, y me plantee hacer un llamado al mismo Amón – Ra, el tonto tardo un poco en aparecer, pero ahí estaba, dispuesto a escuchar mis aportes de vida. Nunca me respondió, sólo se quedó mirándome como si fuese una criatura increíble. Algunas veces lo llamaban y una masa gaseosa me colocaba en espera mientras yo tomaba un poco de agua para calmar mi sed por tanto hablar, cuando aparecía continuaba mi historia. Hasta que en un momento dado me quedé dormido, y desperté en el suelo, pero Amón – Ra se había ido sin hacer ruido. Escuchaba el sonido de los gatos cantando a la luna, y me tomé la libertad de hacerme el sordo e ignorar la música indiferente de esas criaturas dueñas de 7 vidas, me pregunté ¿Será que los gatos se cansarán de morir? ¿Dónde quedará cada vida? ¿Debajo de un carro?, ¿entre la astuta ignorancia de entes vandálicos y maleantes vagos y asesinos?, ¿O en una caída en un intento de alcanzar los cielos? Pero ¿quién me respondería a esas horas? Me dejé de tonterías.

Me dediqué a esperar, mientras que el tiempo comenzaba a mofarse de mí, sentado con la compañía de los relojes y su sonido hiriente y devastador de la paciencia, cada día y cada noche esperando a ver si la suerte traía lo que tanto esperaba, mire a mi alrededor y me di cuenta de que habitaba una ciudad cuyo nombre no podía recordar, con palabras prefrabricadas en mi boca esperando el momento, y nada que escuchaba la llamada que me haría mirar hacia la ventana. Me dije muy dentro de mi: “maldita suerte la mía”, pero sonreía por fuera para no ahuyentar a la suerte que se sentó a un lado de ese lugar que está a mi derecha. La miraba, y ella me miraba y me sonreía, tonta sonrisa positivista.

Autor: Carlos Arturo

11 comentarios:

makistakis dijo...

¡¡¡¡¡Eeeehhhh, CACO, amigo.
Cuanto sin saber de vos por estos lares.
Es muy profundo este pensamiento tuyo, releeré, pues en primera lectura difícil, abstraer todo tu mensaje.
Un abrazo, amigo en la distancia.

Armando dijo...

Si todo lo vivido es real como relatas, debo profundizar en cada palabra para poder sentir, si quiera, un atisbo de tu desolación.
Un gran abrazo.

MariluzGH dijo...

Querido Carlos, magnífica la reflexión: "¿Dónde quedará cada vida?" de las 7 que tienen los gatos...

Ya estoy ansiosa de continuar la segunda parte...

abrazos

WHO dijo...

Al leer la segunda parte te haré un comentario más preciso, ahora siento que falta algo, no quiero quedarme con una impresión errónea.
Un abrazo, Who.

Gaia dijo...

estoy expectante por conocer el desenlace y conocer eso que nunca fue...

Gaspar II dijo...

¿real o imaginado? no lo se, tal vez un poco de ambos, me quedo a la espera de la segunda parte, para mi comentario final.

Un abrazo

Gaspar

.:: k a n a r ! o ::. dijo...

Interesante leer algo de tus primeros relatos, amigo, sin embargo como dijo WHO, tambien siento la ausencia de algo, es un relato muy abstracto de alguna manera, y eso me encanto :)
Un saludo, hermano!

Caco dijo...

* Makistakis, jejeje, gracias por el "eeeeeeeh" xD ando un poco atareado con mis estudios pero procuro llegar y apartar un poco las tareas, para entrar por acá. Vaya que si lo es, lo releí hace poco y me di cuenta. Pido perdón por algunas fallas ortográficas y la ausencia de comas (,). Pero estate quieto, que en la segunda parte todo será aclaro ;)

Abrazo amigo, gracias por tu paso.

* Armando, estimado compañero de las letras, jamás había pensado que este relato fuera abstracto, releí y me dí cuenta. Muchas gracias por pasarte, el procurar sentir o tratar de hacerlo es de admirar, a unos cuantos hombres y mujeres nos falta esa cualidad.

Un abrazo grande. Shalom Lejá.

* Mariluz, es que en lo más esotérico de las múltiples vidas gatunas es difícil pensar y deducir en que las gastan. Abrazos inmensos querida amiga.

* Who, tranquilo amigo, sí falta, ya en la segunda parte espero llenar eso que sientes vacío. Un abrazo, y muchos agradecimientos.

* Gaia, gracias amiga... ya dentro de poquito lo colgaré, un abrazo inmenso.

* Gaspar II, ya sabrás para su continuación, por ahora no quiero dañar con el poquito de interrogantes. Un abrazo agradecido.

* Kanar!o, espero que para la próxima parte pueda llenar ese vacío amigo. Es un gran placer que te haya gustado, a pesar de sus fallitas. Un abrazo.

SILVIA dijo...

Estoy en un sinvivir a la espera de la segunda parte. Cuando la lea, te haré mi comentario. Un besazo cielo!!!

LOLA dijo...

GRACIAS POR ANIMARME CON TU VISITA...
VEO QUE SIGUES DEJANDO TU ALMA EN TUS ESCRITOS...
TE MANDO UN FUERTE ABRAZO
BESOS LOLA

Alma Mateos Taborda dijo...

Estupendo relato!! Secuencialmente perfecto, y el contenido me deja con la ansiedad de saber qué sucede en la segunda parte. Un trabajo magníficamente logrado. Felicitaciones! Un abrazo grande.

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Gracias Verónica por tomarme en cuenta :-) Feliz semana de la amistad a todos