jueves, 9 de febrero de 2012

Eva la milenaria


    
    Eva vestida de blanco siempre está lista para relatar su historia luego del exilio del huerto del Edén. Su aspecto es el de una mujer cuarentona, bastante maltratada por los años, con el cabello despeinado, la piel manchada y llena de cicatrices – ¿Quién me regala un cigarro?- pregunta, con voz quebrada y ronca, mientras que con sus dedos peina a los lados el pelo que se posa en su cara.

   En tono altanero aclara que su edad no la sabe; prefiere llamarse la dama milenaria reaccionando al instante con una sonrisa disimulada. Sus uñas están largas, con ellas se empeña en quitarse una costra en la rodilla mientras espera todas las interrogantes de cómo han sido sus días en todos los años que ha vagado por el mundo; observando las manos aspira un gran sorbo de oxígeno simulando cansancio disponiéndose a contar eso de vivir, morir y existir tantas veces.

     -Lo peor de vivir es no poder morir; sentir las enfermedades, la agonía, la tortura de todos esos malditos que en algún momento me condenaron. Estoy cansada de perecer y revivir. Cuando el altísimo pensó en un castigo supo que en mi condición ese sería el mejor- cuenta Eva con ojos sollozos y voz entristecida.

     Cuando Caín mató a Abel, no supo cómo reaccionar ante el influjo de nuevas emociones que se abalanzaban en contra. Su primer enfrentamiento con la muerte la sumió en un estado que la llevó a la enfermedad. Se golpeaba a sí misma ahogada en una frustración que la hacía sentir apretada en su interior, angustias que no sabía definir para entonces. Su cabeza estaba vacía del Hacedor, solo era la voz de su interior que ignorante como ella le daba la voluntad de reaccionar como primero viniera en mente -¿Sentido común; Qué mierda significaba eso en mis tiempos? No se tenía noción de tantas descripciones que hoy hay de las emociones. Saber lo real actualmente, es igual a dejarse seducir y morder el fruto prohibido. Solo que las cosas cambian, la serpiente actualmente es eso que ahora se le dice ego -.

     Intentó mil formas de morir y en todas se sentía aún más vacía que la anterior. Sus espectros mentales ahora suplían ausencias de las órdenes cándidas de su creador, junto a un Adán vanidoso que le molestaba tener que compartirla con sus hijos. La reproducción siempre fue un reto; dar a luz nunca dolió tanto como la muerte de Abel, siendo los dolores diferentes pero comparables en magnitudes. Cansada del alumbramiento recorrió la tierra entre el Tigris y el Éufrates, aunque ella accedió al conocimiento del dualismo, nunca entendió por qué de ser ellos los únicos habían más criaturas con su mismo diseño.

     Ella necesitaba una señal de algún lado, hundida en un  nihilismo abstracto que le despertaba curiosidades y desesperación. Tantos soles y lunas habían recorrido eso que se avistaba al mirar arriba. Gritaba a ese que los volvió carne, verbo y vida, con un halo de pestilencia y mugre que las aguas no diluían. En el sol sintió que estaban sus respuestas, las flores se alegraban de su llegada, el firmamento le dedicaba bellezas a su imponente aparición; Eva se declaró hija del astro solar, renaciendo del barro y el limo acumulado a orillas de los ríos gemelos.

    En los años de soledad y de nuevo renacer, ignoraba el sistema de símbolos que se escribían sobre arcilla; pintaba sobre arena lo que el viento y los pasos borraban. Era adorada como Nin-ti por los hombres sumerios que comenzaron a entablar la sociedad que implicaciones ha tenido en la actualidad. Como “diosa” habitaba en las más esplendorosas construcciones de los hombres con los cuales copuló.  Mató a todas sus hijas hembras sintiendo a retazos inmensos aquello que en siglos anteriores experimentó por su bebé. Su pequeño Abel. Imaginaba que serían como ella; desdichada criatura atascada en la Tierra, pisando la arena, pudriéndose y arrepintiéndose de aquella tontería que cometió en el paraíso.

    Con la llegada de los dragones de las montañas fue violada y desmembrada, mujer sin resistencia a la muerte, resignada a perderse en los misterios al otro lado de la vida.  Inútil intento doloroso que terminaba reviviendo en otro cuerpo con la frustración de no querer hacerlo más. La piedra filosa, las flechas, el filo del hierro atravesando sus carnes es lo que actualmente más recuerda. Describiendo a detalles cada muerte y resucitación en otras carnes.

     Eva fue la loba que amantó a los reyes de un gran imperio del que ella fue súbdita, también yació consumida entre volcanes pompeyanos. Fue la bruja inmortal a la que quemaron, retomando una forma diferente en un cuerpo recién abandonado. La hereje incrédula de la palabra manipulada de Dios. La plebe de dientes cariados moribunda por la peste, la colonizadora del paraíso de un occidente diferente al suyo. Fue la puta estriada asesinada despiadadamente por Jack el destripador; la esquizofrénica, la loca y la de miles de nombres.

    Hoy cuenta su historia sedada y con la vista gacha. Su nombre de nacimiento es Evelinda López, internada hace 13 años por el asesinato de su hija recién nacida. Siempre culmina su relato en una lengua ajena al castellano con la que se desenvuelve naturalmente. Se niega a hablar de Adán y de Caín, y asume que de todos los dioses que ha conocido prefiere a los inventados por ella. 

Autor: Carlos Arturo

4 comentarios:

Vasalisa la Sabia dijo...

Desgarradores abismos creas dentro de las almas de las mujeres querido Caco. Eres un iconoclasta de su endiosamiento porque el rasgo que les destacas es su humanidad sobrellevada a tientas, con muletas, confundidas entre el cielo y el infierno, en la tierra no neutral sino como espacio torturador.

¿Qué puedo decirte de Eva? Mítica primera mujer, autora de la separación con lo divino, condenada por su creador al conocimiento de la muerte y el dolor. Pero tu biografía no autorizada muestra la carne y los huesos, la piel y los dientes, las uñas, el pelo y los pensamientos de la primigenia hembra condenada a vivir para siempre en medio de un mundo que la hace brotar y la consume con crueldad voraz.

Abrazos.

MariluzGH dijo...

Sí, lo reflejas muy bien; Eva renace en todas y cada una de nosotras, asumiendo nuestras maldades y sufrimientos, perfeccionando la maldad a fuerza de sufrirla en propia carne; como esa Evelinda López

dos abrazos y un beso

Vasalisa la Sabia dijo...

Te dejo este poema de una escritora que se llama Olga Orozco:

Que eras la fugitiva de esos tiempos errantes
en los que los demonios se visten con el prestigio de los dioses
y ocultan en criaturas inocentes la ciencia de sus ascuas,
lo denunciaba a veces ese oscuro meteoro,
esa amenaza al rojo que corría veloz desde tu zarpa a tu mirada
estirando tu piel como una elástica permanencia en la huida
o quizás un resorte pronto a saltar bajo la tentación del exterminio.
Que eras, por otra parte, la emisaria de una zona remota
donde el conocimiento pacta con el silencio
y atraviesa los siglos arrastrando como boa de plumas la nostalgia,
lo atestigua ya tu ser secreto,
vuelto en contemplación hacia las nubes de la sabiduría,
suspendido en tus ojos como una lluvia de oro,
más acá del recuerdo, más allá del olvido.

Pero ¿qué fuíste entonces, antes de ser ahora?



Me hizo acordar a esta Eva milenaria.

Besos

Vasalisa la Sabia dijo...

Querido Caco te dejo un link para que lo disfrutes:

http://www.youtube.com/watch?v=1DgagHWRLSU

Besos

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Gracias Verónica por tomarme en cuenta :-) Feliz semana de la amistad a todos