miércoles, 9 de febrero de 2011

Entre vicios y otros aferrares

Morir de amor, ¿es posible? esta interrogante me la respondió mi madre en una de esas historias de familia que ella constantemente me relata. Esta entrada nació de eso que ella me contó, me gustaría decir que el final fue de renacimiento, pero lamentablemente fue de cenizas.

Son los ecos de los silencios que me acompañan desde que te fuiste; incesante en el ahínco de hacer comida para dos a sabiendas de que no retornarás. Sigo cosiendo las rasgaduras del corazón, pero cada nuevo día se descose de nuevo; él, no soporta la presión, yo, no soporto tu ausencia. Mi cefalea se sostiene de tus evocaciones tan malditas como esta sandez fundada en tu existencia. Y me siento a consumirme la vida entre los vicios que anestesian el desenfreno de ti, en una taza de café humeante se pierde por un momento tu loción y en el cigarro por un momento desinfecto mi boca del sabor de los besos que un día se me dieron y que actualmente son de alguien más. Estoy de fiesta aunque el rímel se me corra por el llanto, estoy de suerte porque me estoy envenenando en lentitud.

Esta vez no hay astro, esta vez no quiero sol, prefiero la fe de lo ilusorio de un retorno tuyo y no de mi impotencia. Es que no hay suspiro que no guarde ese exquisito sabor a ti, junto con el de este fumar que consume tiempos a lo más seguro que hay en este camino y que solo tu compañía prolongaría.

-Si retorna prometo cada día maquillarme, prometo cocinar mejor, prometo ser tan hermosa como antes él me lo decía- es la insistente frecuencia que se expande a lo largo de mi psiquis. Si retornas prometo apretarme más el corsé, complacerte aunque me duela la cabeza, prometo darte los hijos que las circunstancias nos arrancaron, juro ser la muñeca de tu anhelo para no arañar las paredes, para no germinar moho en el piso por las lágrimas.

Y aquí estoy matando a mis propios reyes en este juego de ajedrez, acosando tus rastros en las esquinas, arrugando cualquier contrato de resignación porque me rehúso a que desalojes tu lugar en el lado de adentro de mis parpados, censurando comentarios que van en contra de esta filosofía de vida mía que es un luto a la muerte de tu olor en la inmensa cama de promesas hundidas. Ya no importa el consuelo, ni si quiera la visita, ni de paso un buen gesto. Lo que concierne es ver tu figura desde la ventana, tu sonrisa de dientes amarillos, los testimonios de esos años acumulados en tu boca, tu palabra que me desvirgó la inocencia de la eternidad y mi convicción de serle fiel a las bestias que se destilan de ese amor, el tuyo de papel y el mío de caliza.

Te espero porque no tengo nada más que hacer luego de vestirme con mis mejores vestidos para ti, después de colar el café, encender un cigarro y mirar las fotos que habitan en esta casa, fotos que ya no dicen nada, fotos que no llenan los vacíos de voz, de tus manos, de tu cuerpo y tu carraspeo. Sabes que estás en deuda conmigo y que tu poco interés en mí no es manera saldar las cuentas, sabes que todo sigue intacto por la causalidad de mi terquedad, sabes que vivir por ti es un cáncer, también sé que los lazos no hicieron nudos, sé que esta huelga de hambre no te hará volver y entiendo que ese lado de la cama ya no es tuyo, pero bajo nuestros votos polvorientos invocamos al “para siempre” y le cedimos tierra bajo el mar para su anclaje, metimos a Dios de por medio y consumismos a destiempo las reservas de toda una vida. Lo siento, pero en este frasco de sombras, colillas y granos desechos de café me enseñaron a cumplir, no a protestar, me enseñaron a casarme y a vivir bajo la sombra de un marido que ya no me protege de la radiación, que ya borró el horizonte de ambos, dejándome en vergüenza y sin puntos cardinales para donde mirar.

Perdón si aún no sé lo que es amar o ni siquiera tener noción de cuando se desgasta el sentimiento, pero mi dedo todavía conserva el anillo, mi nombre tiene rastros del tuyo y mi closet sigue guardando tu ropa. Perdona que no la lave, excúsame si te sigo disculpando, es que todo este material para odiarte no lo sé usar, a duras penas me he resignado a que esperarte no me garantiza ni un recuerdo dedicado a mí.


Autor: Carlos Arturo

9 comentarios:

Gaspar II dijo...

La crudeza de tu relato me impacta, ¿se puede morir de amor?, tal parece que si, y es una muerte lenta y sufrida.

Un abrazo y mi admiración a tus letras.

Gaspar

LOLA dijo...

Cuando una se olvido de que existe para dar incondicionalmente...duele mucho darse cuenta, duele mucho sentirse vacia...pero sabes, lo que se da sin más es para uno mismo tambien...lo que no se da ...se pierde...como siempre adoro tus escritos...es un placer leerte corazón...

MariluzGH dijo...

Tremendo relato, mi querido amigo, que es vida real en muchas mujeres de todo el mundo, porque el desamor no entiende de fronteras ni culturas... el desamor rasga y destruye en todos los idiomas.

Te felicito Carlos, por tu madurez y tu bien hacer

beso y abrazo

Ana Márquez dijo...

Eso de matar tus propios reyes jugando al ajedrez me ha recordado al gran Sabina... Y que a uno lo comparen con Sabina no es ningua tontería, niño ;-)

Muy buena prosa, como siempre. Un abrazo grande para un diamante en bruto.

"Naza" dijo...

me impresiona sin igual tu relato! me gustó, me envolvió y me hizo ver realidades que en mis letras tambien viven, morir o vivir mueriendo! esa es la diferencia, tanto como morir de amor es lo que cada persona en su propia realidad vive... terminan viviendo su propia muerte!

me gusta mucho muchisimoooo lo que escribiste!

msi saludos amigo mio que a la distancia no mira al momento de tender la mano y brindar su apoyo

saludos
nazz

Anouna dijo...

Desgarrador, tan real; puedo visualizar la mirada, el suspiro hondo, su desgana que intenta rescatar entre los dedos algo de vida para seguir sintiendo que aún se sigue viva. El desamor es una herida de muerte, es una estocada contínua, sangre que cada día gotea y cae en el piso.

Muy bien descritas las sensaciones, las emociones, ese cuajo de existencia. Me sorprende la historia por lo tangible que se hace al leerla.

Un abrazo enorme, gracias por visitarme, ya estoy de regreso.

Desde Chile, Abrazos...Anouna

SILVIA dijo...

...es que todo este material para odiarte no lo sé usar...
Sencillamente sublime.
Un abrazo!!

rara calma dijo...

Caco tienes un don para hacernos meter en la piel del que piensa y sufre mezquinamente, humanamente.

Te dejo un gran abrazo, gracias por compartir tu prosa.

Caco dijo...

* Gaspar, así es amigo. Y yo, que dudaba de lo venenoso que podemos ser los humanos cuando el amor de pareja se germina dentro. Muchas gracias por el halago, pero la admiración también va para las tuyas. Abrazos.

* Lola, amiga, esas contradicciones de la vida son un espiral de acontecimientos bastantes conflictivos. Las tragedias nos enseñan aunque quede una llaga en medio del aprendizaje y el corazón.Muchas gracias por leerme. Un abrazote con beso adjunto :)

* Mariluz, estimada, ni te imagináis lo que pensé en escribir este relato, no por mostrar las fisuras, sino porque merecía un verdadero sentido en las letras. Por lo menos he hecho el intento. En cuanto al desamor, tenéis razón ese tóxico afecta a todos, aunque por culturas y costumbres puede variar sin dejar de ser doloroso. Muchísimas gracias por siempre estar atenta y gracias por esas felicitaciones. Un beso inmenso, amiga.

* Ana Márquez, ¡Jajajaja! gracias hermosa, recuerdo que eso se me ocurrió mientras iba en viaje para la universidad y lo anoté en mi móvil. Aunque he de confesarte que esta entrada nació por retazos y por tiempos. Te envío un besote y un gran abrazo. ¡Gracias de nuevo!

* Naza, ay qué hermosa, muchas gracias amiga. Vos sabéis que en este corazón maracucho hay un espacio para vos, tus letras y tus ideas. Ese halo de luz que has sido siempre lo he valorado.

* Anouna, es un placer tenerte de nuevo por aquí compañera de las letras. Muchas gracias por todas esas alentadoras palabras. Es un relato basado en la triste historia de una tía abuela. Por otra parte, tus letras también me gustaron mucho, así que estaré paseándome por tus entradas. Abrazos venezolanos.

* Silvia, amiga, guapa. Gracias por todo. Abrazos inmensos.

* Artemisa (rara calma), amiga esto ha sido un constante aprendizaje de todos ustedes. Bendita la hora en me convencieron de que abriera un blog. Besos para vos por siempre volver a estos lares, muchas gracias por todo. Besotes.

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Gracias Verónica por tomarme en cuenta :-) Feliz semana de la amistad a todos