
Un corazón toma mi mano, me inspira a sentirme en cuentos de hadas, a respirar el verdor de la esperanza. Sé que a su lado no hay pesadillas, presumo de su vida, es todo lo que soñé, resguarda mi presencia en su seno, refleja los ensueños, los deseos y las necesidades en un cristal que no conoce la codicia. Mi linda paloma de plata que vigila del río profanado de otros cuerpos.
De ilusiones colma mis oídos con sus ecos vibrando en las coyunturas de mis huesos, labios de maravillas, con nadie probé ese sabor, caídas las murallas sin necesidad de sangre, me absorto en su facilidad de manejar mis desenfrenos, cubre mis dudas con sus palabras y me abraza lanzando las piedras que debo dejar atrás. No cuento mis secretos pero me desnuda con la mirada. Me nutre de su sudor y me acaricia el espíritu.
El otro corazón provoca tormentas sangrientas a mi vida, me ama como fiera, le correspondo con malicia, a medias tengo su existencia, me llena esclavitud y me da potestad al adorar su imagen pagana. Victima original del pecado de Afrodita, amor hasta con los dientes, que con un beso me eleva, con el roce de su piel dilata mis poros, tan inocente, tan infiel. Agua que lava mis manos y lodo que ensucia mis principios. Desnudos, para tomar las miserias que me ofrecen tanto.
Ese amor, que odio amar, que me niego a dejar, se vuelve mi inquisición personal, ¿Cómo decirle que no? Si en el rosa de sus labios las agujas del reloj no son espadas que atentan contra mi espalda, por ser justo mi locura y mi cordura, mi sentencia y libertad. La inseguridad y la inmadurez me invaden abrumando las culpas de todo esto. Cruel es todo lo que acontece en tu historia, y en mi historia cuando confabula el destino a tu tentación, fiebre que lastima mi interior.
Corazones en triángulo, crisol que atenta a mi razón, me ofrecen distintos mundos y no sé donde tomar rumbo… dominan el valor que un día que creí tener, plasmando banderas de ideas nuevas a mis sesos. Hurtando mi timidez, confrontando las respuestas a dudas de esos tiempos que no se marchan. Confusión que dio vuelco al determinación que se perdió entre el calor de sus miradas, corazones alineados con perfección que han valido la pena y me han hecho ver la vida diferente, entre abrazos rojos, abrazos fieros, y abrazos que dejan paréntesis a éste dualismo. Yo, un perfume para dos, sufriendo la condena de un amor entre tres. Bajando la mirada y colocándome máscaras para ocultar mis culpas.
"Lo prometido es deuda, gracias por prestarme tu historia, espero que te guste"