viernes, 17 de abril de 2009

Parábolas de la vida



Sufro las consecuencias de mis actos, de quien esperé recibir lo mínimo y hoy me encuentro vacío, de nuevo la luna rinde su luz a mi cuerpo para crear contrastes claros y oscuros, desde la ventana observo esa circunsferencia plateada testigo de mis noches tristes. Siento como el tiempo no pasa en vano y el mundo no deja de dar vueltas, los cambios llegan cuando yo había dejado de creer en ellos, las parábolas de la vida se vuelven de nuevo en mi contra y comienzo a pensar que es hora de abandonar un poco lo que me une a ese acontecer de la vida. Rasgando paredes, gritando en silencios, reteniendo la posibilidad de envolver a mi mundo en tormentas. Porque de nada ha servido abandonar lo que fui para abrir paso a un nuevo crecimiento contra mi voluntad. Aún a costa de tener las cuerdas rotas es necesario proseguir para cumplir mis sueños.

Hice mal por abandonar un poco mi egoísmo, y querer hacerte feliz a costa de romper mis estructuras, de sembrar mis sueños en tus sueños y cambiar las bombillas rotas y dañadas… siento mucho el hecho de querer dibujar en tu cara una sonrisa, y dejar a un lado mis asuntos, por rasgar el papel que cubre tu piel… ese papel maltratado y sucio que aún te empeñas en conservar. No sirve de nada pensar primero en los demás para luego pensar en mí. Tus aires de pureza vuelan como pétalos al viento, pero se vuelven nada a la hora de tomarlos con las manos.

Tú, quien has sido una canción que nunca pude terminar, quien en sus recuerdos no me han permitido dejar atrás luchas internas, que atentan a contra mi voluntad de querer romper con éxito la coraza para dar paso al olvido. Arrepintiéndome estoy, por no querer sacar mi lado animal y por no vivirte de manera local, de no bajar tantos momentos de ese pedestal que yo mismo tallé con las manos. Porque preferiste recorrer kilometros sin pensar en mí, lograste echarme al limbo mucho antes de que yo pudiera abrir los ojos. Probablemente te estarás riendo de mis recuerdos, prefiriendo ignorar lo que un día nos pudo unir.

Al momento de tu partida fragmentos de mi estaban adictos a tu presencia, y pasé años extrañando tu perfume, tus ojos y tu sonrisa... hasta que al fin pude lograr entender que prefiero tu ausencia que a estár abrigado a tu fría sombra y a tu cruel recuerdo.

Ya no me sirve lo que puedas decir o hacer el tiempo ha agotado tu existencia en mi historia, tiempo perfecto de buscar mi verdad y no la tuya, de dejar de buscar explicaciones a tus habilidades motrices y psicológicas para entenderme a mí mismo y vivir la vida que dejé guardada en el cajón que acabo de abrir.
Autor: Carlos A. García.

3 comentarios:

islamespañol dijo...

me alegra que te haya gustado mi espacio. pero siento decirte que esa historia es de una hermana que se ha convertido al islam. este es su enlace www.diariodeunaconversa.blogspot.com/
encantado de conocerte. pido a allah que te guie a la verdad. un abrazo my fuerte

"Naza" dijo...

Wadoooooooo!!!!! CAcoo.. cada palabra de esta historia fue como leer una historia conocidaa en vivencia donde el final falta escribirle, esta realmente genial..

Siempre vale la pena darse un tiempo y leerte, satisfaces realmente la mente de las personas o al menos la mia..

Esta realmente genial..

Caco dijo...

Graacias amiga.... me alegra que te pases por acá... y gracias por tus palabras!!

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Gracias Verónica por tomarme en cuenta :-) Feliz semana de la amistad a todos