
Te comiste de un solo bocado al Dios que muere en el ocaso, condenaste y apuntaste para el suelo, pero sonreíste cuando señalaste al cielo. Luchas sangrientas enfrentaste, cabezas arrancaste junto a tus guerreros y dijiste su nombre con tus vestiduras ensangrentadas, ese nombre… ser supremo que ha derramado sus lagrimas y con tanto llover de los años no han sanado sus heridas, las del mundo, ni las mías tampoco. Mi querida tajante por excelencia lograste salir herida pero no de muerte, con tus ojos brillantes y abstractos emprendiste una oración, la oración que te salvaría y nos salvaría a todos, un falso sacrificio de tu vida, hermosa falacia que hoy nos condena a seguir tus huellas tan marcadas.
Aprendiste a ser una diva que arropó toda una nación, blanca mujer de rasgos fileños, que mantuvo esclavos en la sociedad y no te importó, que la piel oscura fue símbolo de grima para ti, ¿donde están esos ángeles negros que tanto esperé ver? dices que amas al prójimo. Un hermoso altar adornó y llenó tu voz, te hiciste cada vez más “benevolente”, me perdí entre hermosas canciones solistas que predicaban amor, entre coros de voces angelicales que mas tarde les condenaste con tu lujuria, marcando su piel de forma significativa, observando sus ojos melancólicos proseguiste con tus actos carnales y mostraste la sombra que la pared siempre palpó, esa pared que te conoce tan bien que teme ser tocada una próxima vez. Tu teatro de beldad existencia cada día muestra fisuras nuevas, mentiste tanto que hoy eres victima de tu propio disfraz.
Nos has privado de lo que tu condenas, pero tu los has disfrutado a las anchas junto a tus seguidores, has roto sueños, quemado esperanzas. Grandiosa supuesta descendiente de Dios que rompió mi cuerdas para no entonar la música de mi vida, que mordiste mi existencia para infectarme con tu imperio, tocaste mi cabeza y me dijiste que él me castigaría, besaste mi mejilla y yo tuve que besar tus pies. Te confesé mis más ocultos secretos y me condenaste a repetir las desgastadas palabras que no aliviaron mi corazón, viste una lagrima caer de mi rostro y solo me miraste y dijiste que mi vida andaba mal.
Prometiste a tantas santas sepulturas y los gusanos terminaron por hacer el trabajo sucio. Hiciste de la cruz el símbolo de tu extirpe, con esto llenaste nuestras cabezas de la muerte de Jesucristo haciendo pensamientos tortuosos y punzantes de una carga culposa que no dejas perdonar. Los huesos y las carabelas preferiste guardarlas porque no contrastaban con el blanco de tu manto. Mataste a tus aliados por tener el poder, fornicaste con la creencia de la gente, y de nuevo proclamaste su nombre.., pionera de holocaustos, la que llora por situaciones actuales como el hambre pero cada noche desperdicias comida, te he preguntado el valor de los animales y me has ignorado la pregunta, has privado de libertades, pero tu a escondidas has gozado de ellas, minimizadora de otras creencias que has jugado con la historia de forma asombrosa, contradictoria y rechazante de la ciencia. Tu mi querida coqueta, sonríes con todos pero guardas el puñal atrás. Profesando que tu camino es la verdad, y yo hasta entonces veré como desgastas tus falacias para que otros alaben lo que tú has manipulado.


