lunes, 29 de marzo de 2010

La mujer de los zapatos rotos


-¿Por qué? - preguntó el interrogador a la presunta asesina.

Ella guardaba un perturbador silencio, de esos en que el mutismo calienta la sangre ante la impaciencia de respuestas nulas. La mujer bajó la mirada y luego la alzó, pocas expresiones se evidenciaban en su cara… hasta que ella al fin dejó brotar sonidos articulados de su boca: “¿Por qué, Qué?”

- No puede negar que cometió los asesinatos por los cuales hoy está aquí – dijo el hombre con voz furiosa.

Ella sonrió y dijo: “si no puedo negar los asesinatos, ¿Entonces para qué coño me está preguntando?”. Y de nuevo volvió a su rostro la expresión nula e indiferente.

El hombre frunció el seño, y respiró profundo. – tenemos más de media hora aquí, señorita Zuhorly, espero respuestas del porqué cometió los asesinatos, cuáles fueron los motores que la impulsaron a tomar medidas de ese tipo – él se acercó a la silla frente a ella y se sentó mirándola fijamente a los ojos.

-Alguien debía hacerlo, por la culpa de malditas escorias como ellos mi vida se hizo una mierda, y pare de contar cuántas mujeres más – humectó sus labios con saliva y continuó: “mire, oficial, o cómo sea lo que sea usted, he hecho un acto heroico, y no pido ni siquiera las gracias, mas sin embargo me odian”.

-Ese acto “heroico”… la ha vuelto una escoria más – dijo el hombre con la mirada fija en la desenfocada mirada de Zuhorly. Ella pestañeo y de nuevo respondió: “alguien debía sacrificarse, después de todo usted lo ve de otra forma, puesto que jamás podrá estar en los zapatos de una mujer violada”. Entonces ella comenzó a mirar el techo de la esquizofrénica habitación.

Él se puso las manos frente a la cara y las bajo con suavidad, de nuevo inspiró aire para proseguir con el interrogatorio. – No es de héroes matar Zuhorly – ella bajó la mirada y la clavó frente al interrogador con una clara molestia que se bordeaba en sus pupilas - ¿No es de héroes matar? ¡Y me lo dice un policía! – Soltó una carcajada odiosa y tormentosa – ¡ay por favor! Los policías matan, los soldados matan, y por consecuencia son héroes de la nación, apuesto que un soldado en la guerra ha matado más gente que yo… y no tienen cárcel, sino, condecoraciones”.

-Es seguridad nacional, no puede comparar. ¡Maldita sea! – infirió el hombre con un golpe en su pierna.

-¿Y lo que yo hice, no es seguridad? Soy tan policía como usted señor, con la diferencia de que no tengo una placa que me identifique, asesino de manera más compleja, menos pública, aparte, de que jamás fui a una academia para entrenarme. Es la única diferencia entre usted y yo – dijo ella, con plena brusquedad y sudor cayendo de su cuerpo. Él sabía que ella no daría su brazo a torcer y tan sólo respondió con una voz muy pasiva: “es venganza”.

-Ustedes también se vengan, no hay grandes diferencias dije. Nunca maté a un inocente, todos eran culpables. Y creo que se ha salido del interrogatorio – haciendo una expresión de que el calor era insoportable. – ¿sabe cuántos maté? 14 alimañas de esas, puedo darle detalle de cada muerte, de cada grito, de cada tortura- dijo Zuhorly con cierta picardía.

Él la miró con cierto miedo, y se repuso preguntando: “¿Intentaba huir?, En sus zapatos está todo, hay sangre que coincide con el ADN de los muertos, sus huellas coinciden con los dejados en el terreno fangoso de la colina”. Ella tardo de nuevo en responder, pero al fin se dejó de vacilaciones: “Nunca intente huir, guapo, yo siempre dejé las huellas, los rastros y el perfume para que me encontraran, es la única forma de parar con todo esto. De repente en un futuro haya alguien que me pueda reemplazar, pero con esto yo me jubilo. En cuanto a los zapatos, ellos fueron siempre mis favoritos para castigar a cada desgraciado de esos. Yo los llevaba puesto en el momento que ese hombre me violó. Ellos desatan esa furia y ponen el alto mis bajas pasiones, ellos están tan rotos, viejos y sucios como yo”. Zuhorly nunca dejó caer una lágrima, las secaba antes que comenzaran su camino en su cara.

Él sintió cierta lástima por ella, sabía las conductas que asumían algunas víctimas eran consecuencia de esos actos atroces. Sólo pudo decir: “Ya parará todo esto que te atormenta”. Ella lo miro con rareza, y dijo: “parará el ajusticiamiento, pero seguirán las fracturas emocionales, los abusos y los sufrimientos.

-No puedes hacer nada el respecto – dijo el hombre y Zuhorly lo miró como si hubiese dicho una burrada, y le contestó: “Sí puedo hacer, seguir matando a esos malditos” cruzando la pierna, comenzó a mirar sus uñas pintadas rosa y desconchadas preguntando: “¿Será posible que para donde me lleven haya barniz de uñas?, ¡están hechas un asco!”.


Carlos Arturo

lunes, 8 de marzo de 2010

Feliz Día Mujer: 08/11

De repente un día el camino se hizo más difícil para ella, sin embargo, decidió lanzarse al reto y prosperar entre las cenizas pisoteadas de su propia existencia. Rota, marchita y estropeada se puso a echar raíces e ir separando los vidrios rotos que cortaron las plantas de sus píes. No se percataron que detrás de su belleza, delicadeza, y artística estructura, existe un poder inimaginable y una fortaleza que aún le ven como debilidad.

Has ido venciendo una de la más duras, largas y discriminadas guerras, y sin embargo perdonas la mente obtusa de los hombres que te condenaron. En la religión, en la cultura y en la existencia fuiste y serás mujer. Muy por encima de que te hagas borrosa en el pasado, en el presente estás más vigente que nunca. El camino de la lucha no acaba, pero la barrera sigue rompiéndose.


Yo me empeño en creer que 08 de marzo son todos los días, porque en cada sonrisa, en cada lucha, el sonar de los tacones, en el carmín de los labios, en los cabellos que danzan con el viento, en el parto, en su lucha, en el trabajo y en los logros hay una mujeres dispuestas romper con las fronteras de los géneros, en ir más allá de la guerra de los sexos, y de estereotipos que bastante daños le han hecho.

Por otro lado, siempre he pensado que Dios tiene una faz femenina, la mujer es mucho más que un relleno o un instrumento por medio del cual hay más humanidad. No sé si es mal interpretación de las escrituras, o brutalidad masculina, pero la mujer es un punto base a todo, y actualmente gracias a todas esas luchas emprendidas hoy puede dar saltos altos sin necesidad de tener barba, hoy pueden ser lo que les dé la gana.

Feliz Día a todas esas mujeres que puedan leer este post.

Y mis queridas mujeres seguidoras, gracias por darme oportunidades que espero no desperdiciar con ustedes está todo mi amor y cariño, merecen un trofeo inmenso, ante tanta lucha y poco cansancio.

Un abrazo lleno estima y muchas bendiciones.

"VENCISTE MUJER, CON NO DEJARTE CAER" Calderón de la Barca.

Nota: El dibujo fue hecho por mí, está rellenado con puro lápiz y matizado un poco con "Corel Paint Shop Pro". Hace un buen tiempo que no lo hacía, espero que les guste, y es suyo si lo desean.




jueves, 18 de febrero de 2010

Quién sabe mañana


Wind of change, es una canción a la cual guardo un profundo afecto, rememora aquel gran acontecimiento ocurrido un noviembre en la décadas de los 80's, la caída del muro de Berlín (09/11/1987) dos años después de haber nacido yo. Pero no sólo representa la caída y a su vez la unión, representa los cambios que el viento trae enredado en sus soplos, aunque el comportamiento humano diga otra cosa. Asímismo, escribí algo cuya partera es dicha canción, espero que sea de su agrado.



El cielo aún llora las catástrofes del ayer, mientras que la humanidad continúa con la cotidianidad del olvido.

La tierra ha probado el verte de la sangre, y los ríos en sus corrientes arrastran evidencias y las rematan la distracción.

Algunos lloran por los caídos, otros ríen por el mutismo.

La violencia grita para nosotros correr con fragmentos de ella en los ojos, en los puños, en las armas.

Nuestros niños y niñas crecen en el círculo vicioso de la venganza, con la educación escaza de los verdaderos principios, pero no de aquellas falsas morales que a larga todos rompemos. Aquellos que no saben leer, son grandes fulminantes con sus artillerías pesadas.

El paraíso prometido cada vez es más distante, y la espera del anticristo ha sido tonta, ha estado fusionado entre las masas, y no en individual como esperamos, aquellos que le han adjudicado ese nombre son solo la consecuencia de la muchedumbre, los resentimientos y el odio forjado como soldado de las malas nuevas.

Pocos anhelamos que un viento de cambio del bueno rompa con las murallas altas de nuestro retraso mental.

Porque es injusto ver como las moscas danzan y deponen a sus proles en las carnes muertas de personas con derecho a la vida, es torcido acabar con animales por diversión y egoísmo.

Una canción, un texto, una palabra y una existencia nos recuerdan que la esperanza no está del todo rota.

Quizás, nos falten abrazos, tal vez, romper con fronteras, posiblemente consciencia, de seguro amor al prójimo.

La verdadera guerra es la disminución significativa a la hambruna mundial, hacer de la pobreza una renuncia, el exterminio a la discriminación, quemar hasta las cenizas el egoísmo y sacar a velocidad el poco respeto a la vida.

Quién sabe qué pase mañana, yo sigo esperando lo mejor, a costa de que el humano lleve la violencia en las entrañas, siempre hay una razón para ver la luz en la penumbra, siempre hay una razón para reír con el amor en los dientes.


Autor: Carlos Arturo

miércoles, 10 de febrero de 2010

En la espera de lo que nunca fue


Parte 2:

Mis ojos bailaban al ritmo del silencio, y me empeñé en cantar canciones para no quedarme dormido, pero cada vez más sentía las punzantes espadas en forma de agujas que el reloj usaba contra mi deprimente terquedad.

Entre líneas y círculos me inspiré a dibujarle a imagen y semejanza…. No obstante, se me hizo más fácil maldecir el estúpido lápiz con la punta desgastada. En algún lugar de aquella habitación solía oler a nicotina y eso me recordaba que seguía con vida y que el verano se iba difuminando como el humo de aquel chicotecillo, comencé a estudiar esa habitación testigo de mi carne, testigo de mi vida y testigo de mi espera, pero no llegaba a ninguna conclusión.

Escuche unos pasos con tacones y mi boca se pinto de sonrisa. Le dije a la suerte: “¿será lo que tanto he esperado?”. Pero sólo se limito a mirarme y marcharse sin interés de dar respuestas a tan insignificante mortal. Coloque a mis labios dentro de mi boca y los mojé, mis manos frías detectaban una emoción boba que me había hecho esperar durante varias lunas.

Quise abrir la puerta, ¡pero sorpresa! estaba con llave y me sentí desconcertado. Esperé en silencio, mientras que los gatos comenzaban sus alabanzas al círculo lunar, sentía que todo se me iría de las manos, eché un rápido vistazo a mi amiga ventana y observé que una mariposa de la noche estaba pereciendo ante mis ojos. No le tomé importancia pues estaba cerca de descubrir quién me había permitido despertar de forma tan agitada, sin olvidar esas palabras que me dijo, aunque las entendí muy poco debido a mi padecer de dislalia, recordé también que ese rostro había sido en parte calma a mi inmadurez y con gran mitomanía esperé y me dije: “es hora de abrazar y de cuidar”.

Mi boca inquieta y desesperada formó una frontera entre un labio y otro, los dos comenzaron a pelear por la victoria sin premio. Temblando de frío y de emoción, escuché como desde la puerta se desprendía luz y rozaba mi cuerpo como la brisa, me tranquilicé un poco por mi bandida.

Por fin, se fue abriendo la puerta, y me fije tan perfectamente en esa silueta que la sombra dibujaba como introducción a lo que estaba por venir, mi ansiedad era de notar, pero no me importaba ser evidente, pues, no tenía ninguna compañía, en fracción de segundos pude ver su pierna y parte de una falda color blanco. Me arme de valor y miré su cara y ella miró mis ojos. No percibí ninguna emoción de su parte, mientras que yo me lancé al encuentro con ese abrazo que me prometí darle. Su respuesta fue tosca y me dio un empujón, ante el rechazo me quede en el piso con agua que brotaba de mis ojos. Mis manos se posaron sobre mi boca y mis labios establecieron paz.

De su boca salió: “acuéstate en la cama que es hora de que conozcas el cielo”, sonreí y le dije: “me alegra escuchar eso”, tras decir mis palabras con entusiasmo miré a la ventana y la luna me dio un “brilloguiño”, me sentí seguro. Me levanté y me acosté, mi mirada se fijó en el techo. Ella se me acercó y se agacho un poco, yo sólo me quedé quieto a esperar sus actos, cuando quise darme cuenta era demasiado tarde, me había atado con unas correas en la cama, y de nuevo la mire pero esta vez no salía nada de mi boca, exclamé en un grito que no se escuchó. Y comencé a llorar desconcertado ante tan extraño momento, y fue aquí donde la mujer de blanco me dijo “es hora de la inyección maldito loco”.

Autor: Carlos Arturo


lunes, 8 de febrero de 2010

Badely, y su país.


Su nombre es Lily Badell, y llega con su blog llamado: "Badely" su lema: "El país donde las banderas son palabras que abrazan la vida" y a cuántos de nosotros nos falta un poco de esos.

Ella argumenta, Que aún existen caballeros, y lo sostiene con una característica historia sucedida en su vida. A veces, ciertos aconteceres en la vida, nos llevan a dejar atrás ciertas creencias, pero siempre habrá alguien que nos devuelva la esperanza. Y es que detrás del olvido, hay algo que nos espera. Quedaría saber qué opinan ustedes, me gustaría verles por allá.


Saludos estimadas amistades.


martes, 2 de febrero de 2010

En la espera de lo que nunca fue

Este relato fue escrito un 18 de enero de 2.008, es uno de los primeros relatos a los que me aventé con toda valentía a realizar. Es un poco extenso, pero lo publicaré en dos partes. Me da emoción presentarles dicho trozo, pues, fue de aquellas primeras cosas que se me ocurrieron cuando decidí escribir más formalmente.


Parte 1:

Allí estaba yo, sudando sin darme cuenta de lo que había sucedido, mi columna y músculos se contraían por el frío sudor que me recorría, solo un recuerdo lejano debatía la fantasía con la realidad, o más bien ¿la realidad con lo subjetivo?

Pero me preguntaba yo, qué ¿por qué? ¿Quién era ella?, y ¿por qué mis ganas tan grandes de mirar la luna? y admirar e imaginar en sus manchas ese rostro que golpeaba en cada esquina de mi cerebro racional pero bloqueado con una extraña sensación. Pensé ¿sería un sueño que murió al abrir los ojos?, ¿un espejismo que refleja mi desesperada soledad?, ¿un dejabú?, ¿Lo viví en realidad?

Los días se iban escurriendo entre los inexistentes dedos del agraciado tiempo grandioso hijo de la mesopotamia… y no lograba olvidar lo que estaba viviendo… me posé frente a mi ventana con la mirada perdida y mi cuerpo a contra luz para pensar en armar un rompecabezas con piezas perdidas y olvidadas. Se hacía tan imposible recordar ese momento en que esas punzantes manos me ofrecieron un cielo azul, pero al cabo de un momento se tornó tan gris que ni el mismo verdor de la naturaleza madre de la vida podría escapar. Decidí recrear mi mente con otras cosas me dediqué a brincar en las sábanas blancas de esa cama cubierta por tuberías frías y secas de emotividad, jugué con el espejo y hablé con el, dibujé promesas en la pared, reviví mi vida, pero el maldito pensamiento, sueño y acontecimiento estaba ahí, decidí llamar a la policía pero me di cuenta de que no había teléfono. Entonces aquí decidí sentarme frente al ventilador para ver si el viento lograba hacer volar tanta confusión en mi cabeza, decaído por tantos intentos… me senté en el suelo a llorar, porque la melancolía es tanta o más esclavista que como lo fueron los mismos asirios. Fue entonces cuando comprendí que lo vivido era real, y aunque en mi agnosia más grande que el lago victoria quisiera no dejarme revivir un acontecimiento mutado en coyuntura, en mi brazo izquierdo se encontraba una pequeña herida, como en lo acontecido… y decidí feliz contemplar esos colores que estaban allí.

No sabía a quién contar tan grato momento, y me plantee hacer un llamado al mismo Amón – Ra, el tonto tardo un poco en aparecer, pero ahí estaba, dispuesto a escuchar mis aportes de vida. Nunca me respondió, sólo se quedó mirándome como si fuese una criatura increíble. Algunas veces lo llamaban y una masa gaseosa me colocaba en espera mientras yo tomaba un poco de agua para calmar mi sed por tanto hablar, cuando aparecía continuaba mi historia. Hasta que en un momento dado me quedé dormido, y desperté en el suelo, pero Amón – Ra se había ido sin hacer ruido. Escuchaba el sonido de los gatos cantando a la luna, y me tomé la libertad de hacerme el sordo e ignorar la música indiferente de esas criaturas dueñas de 7 vidas, me pregunté ¿Será que los gatos se cansarán de morir? ¿Dónde quedará cada vida? ¿Debajo de un carro?, ¿entre la astuta ignorancia de entes vandálicos y maleantes vagos y asesinos?, ¿O en una caída en un intento de alcanzar los cielos? Pero ¿quién me respondería a esas horas? Me dejé de tonterías.

Me dediqué a esperar, mientras que el tiempo comenzaba a mofarse de mí, sentado con la compañía de los relojes y su sonido hiriente y devastador de la paciencia, cada día y cada noche esperando a ver si la suerte traía lo que tanto esperaba, mire a mi alrededor y me di cuenta de que habitaba una ciudad cuyo nombre no podía recordar, con palabras prefrabricadas en mi boca esperando el momento, y nada que escuchaba la llamada que me haría mirar hacia la ventana. Me dije muy dentro de mi: “maldita suerte la mía”, pero sonreía por fuera para no ahuyentar a la suerte que se sentó a un lado de ese lugar que está a mi derecha. La miraba, y ella me miraba y me sonreía, tonta sonrisa positivista.

Autor: Carlos Arturo

sábado, 23 de enero de 2010

Imperan los colores secos



Y el verdor de su belleza a marron se ha mutado,
la muerte ha pintado un oleo que nadie admira.
Sin embargo sigue la misma garra arrancando del polen a las abejas,
y las mariposas no sanan heridas en los pétalos que les alimentan.
Las copas que daban sombra a la tierra virgen se encuentran profanadas,
esa tibia sabia de tanto derramar se ha secado,
mutilada la vida deja hojas secas en el camino de un viento árido y asfixiante.
El cielo ya no acomoda las nubes para resaltar su perfección,
y el calor ha matado el olor a aserrín,
con el polvo maderoso compactado por la humedad que hace tiempo marchó.
Persiste el eco de las máquinas endemoniadas,
de aquellos que ni piensan que el verde es vida,
a costa de que han visto al espíritu del bósque morir de sed.

Autor: Carlos Arturo

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Gracias Verónica por tomarme en cuenta :-) Feliz semana de la amistad a todos