Y el verdor de su belleza a marron se ha mutado, la muerte ha pintado un oleo que nadie admira. Sin embargo sigue la misma garra arrancando del polen a las abejas, y las mariposas no sanan heridas en los pétalos que les alimentan. Las copas que daban sombra a la tierra virgen se encuentran profanadas, esa tibia sabia de tanto derramar se ha secado, mutilada la vida deja hojas secas en el camino de un viento árido y asfixiante. El cielo ya no acomoda las nubes para resaltar su perfección, y el calor ha matado el olor a aserrín, con el polvo maderoso compactado por la humedad que hace tiempo marchó. Persiste el eco de las máquinas endemoniadas, de aquellos que ni piensan que el verde es vida, a costa de que han visto al espíritu del bósque morir de sed.
¿De qué sirven estos anillos? Si no garantizaron nuestra eternidad como una sola carne. ¿A dónde planeas llegar con todo esto? Que ya no sirve; aquellas piezas que nos hacían exactos, hoy se abalanzan contra nosotros, nos rompen los sueños y las promesas que hicimos ante un altar.
¿A dónde fue la palabra te amo para siempre? Y el cementerio de nuevo prepara su ambiente para llorar frente a la tumba de nuestro pasado.Este amor percusio se hizo humo entre cigarros y aventuras de hoteles que mueren luego de cada orgasmo, y reviven por puro egoísmo. Decir te quiero me asquea y me hace sentir dueño de falacias mal pintadas.
Ya no puedo mirarte a la cara, y sentir que todo sigue igual. Me duele echar un vistazo al cielo y ver los huecos hechos por esta rematada intoxicación que me enferma desde adentro, y de nuevo vuelven los porqués de los malos pasos que al principio fueron de los mejores en mi vida.
La vela que se empeñó en mantenerse encendida, nuestros soplos la apagaron para no tener remedio alguno, y no es asunto divino, es tópico terrenal. De empeñarnos en desgarrarnos como fieras inconscientes.Preferir usar nuestros defectos selectivos para trancarnos en no mejorar… y los frenos se desgastan y nuestro camino juntos hace bifurcación.
Duele soltar tu mano sudada, daña dejar desnudos nuestros dedos, pero ya no quiero vivir con la angustia de esperar, con la estupidez de mentir y simular que el cuerpo inerte de nuestro nexo viaja en ciclones por los rincones, sabiendo que es cadáver listo para ser enterrado.
El silencio hace ruidos cuando ya no hay de qué hablar, y nos grita la verdad, nos golpea con su sigilosa e indolora mano que de a poco fue cortando hilos con la realidad de estos platos rotos, de un barco que ya no fija un horizonte, y de un papel que ya no valida nuestro querer, porque ya no existe.
¿De qué nos sirve seguir juntos?, ¿Cuándo violamos tanto nuestros sentidos?, ¿Cuánto valieron nuestras mentiras?, ¿Por qué nos empeñamos buscar la felicidad en la desdicha? Nuevamente me regalas silencios, porque sientes lo mismo que yo, porque ya mi mirada no dice tu nombre, y en las estrellas no encuentro tu brillo.
Dejo en tus bolsillos archivos de mi historia, igual da si haces interpolaciones en ella, igual da que ya no quiero que veas mi cuerpo desnudo. Los puentes destruidos están por las guerras innecesarias. No hay más que hacer, el vestido de este presente lo rompemos completamente y compramos nuevos por separado. Y que la vida siga a pesar de que un punto y seguido, se vuelva en el final de un párrafo para empezar uno nuevo.
Aquella noche de navidad, el aire se había hecho más denso, el silencio de esa casa era ininterrumpido. La llegada del año nuevo anclaría su primer mes, sin él tener noción del nuevo tiempo que comenzaba. El sueño había triunfado luego de largas horas de llanto, desde que ella había fallecido sus ánimos de fiesta y de abrazo emotivo se habían deshidratado tras largas horas de marchas lagrimales… pocos se podrían en el lugar de aquel hombre que sólo quería soledades hasta extirpar ese volcán para poder proseguir.
Cuando sonaron las doce y la llegada del nuevo año dejó atrás al viejo, las alegrías se colaban entre los ventanales empañados y fríos. El sonido del nuevo ciclo no pudo despertarlo de su profundo sueño. No había luto, no había oscuros…. Sólo un corazón fracturado que buscaba sanar con su misma sabia las grietas. Entonces el nuevo año arropó su cuerpo, y susurro en sus oídos alientos que en sueños dibujados pintaron una cara relajada, pero maltratada por el llanto.El nuevo tiempo pinto acuarelas que poco a poco irían tomando formas.
"La euforia del nuevo anclaje"
Los niños gritaban eufóricos al sonar las campanadas del nuevo año. Los abrazos hicieron nudos humanos plasmados de amor y esperanzas. A la abuela se le salían las lágrimas y los más jóvenes esperaban poder partir a recorrer las calles para llenar con sus brazos los vacíos que esperarían ser saciados con todas las expectativas del nuevo año.
Sobre la silla estaba la prima María, entre su minifalda se dejaba ver el calzón amarillo que traería buena fortuna al año; Lucía la tía salió con maletas inmensas caminando entre alrededores para viajar en ese año sellado y certificado a quedarse.
Los muñecos de trapos comenzaron a arder como nunca, mientras que los petardos sonaban hasta dar dolor de oídos. La música encendida que vanagloriaba el nuevo año, la comida nativa caliente preparada para ser servida, el ruido de todos hablando de todo en mucho.
El año había entrado con esplendor, sin mirar al que se iba. No dio tiempo de ver su faz y su expresión, en cambio al nuevo se le podía ver en pequeña proporción por aquella familia que alcanzó la unidad por un ciclo más. La felicidad que había en sus caras no se podía comparar con nada, porque la vida había aguantado los vientos y los problemas que dejaron pendientes a resolver un año entrante.
Autor: Carlos Arturo
Deseo que el año entrante esté lleno de vivencias profundas y latentes, aquellas que: nos ayuden a tocar fondo, que nos lleven a reflexionar, a ver más allá de lo necesario.
Que su humildad sigan tan brillante como ayer y como hoy, y que cada paso de los días aprendamos y admiremos con sólo mirar las bellezas del mundo.
Aunque una nube ha tapado mi sol, la luz la sigo viendo, y sé que pronto se irá, dejandome los recuerdos más bellos de quienes se han ido.
La felicidad se las deseo a grandes tumultos.
Que sus familias, amigos y allegados sigan dando ese sosten que mantenga vigentes las estructuras.
Feliz año 2.010
Que la vida, siga siendo vida, y el principal motor para seguir caminando.
Mis mejores deseos para cada uno y cada una. Gracias por haberme regalado un año tan maravilloso, sus compañías han sido de las mejores.
Hoy llego sin poesías y sin relatos. Me acerco con mi vida mojada en la tristeza de una partida. Son ochos años de historia que se acaban con el stop de un corazón bondadoso, amoroso y siempre esperando cariño. Mi compañera Dommy ha muerto.
Ella llegó a mi casa de tan sólo 4 meses de nacida, desde entonces se tejió en mi vida de forma asombrosa. Ella me alegró, me consoló y hasta me enseñó de cierta forma a vivir mejor. Pero el regalo navideño de su partido lo he odiado como pocas veces lo he hecho en mi vida.
La noche buena me ha dejado un amargo en la boca, un vacío y un dolor incalculable. Esa dálmata sí que supo regalarme sus momentos; son años que no vuelven, pero daría mucho porque mi amiga estuviera aquí conmigo esperando la llegada del año nuevo y ver de nuevos esos ojos ambar que siempre fueron sinónimo de cariño.
Ha muchos les parecerá una tontería, un drama, una locura... pero el amor no tiene estructuras anatómicas, y Dommy siempre fue una criatura que dio mucho, por tan poco. Los que han tenido y querido verdaderamente una máscota podrán entender todo este acontecer que me está comiendo.
Si las cosas fueran tan fáciles... como los niños y sus soluciones... mi sobrino de tres añitos me dijo: "Yo te voy a comprar otra Dommy" para que no llorara más. Creo que esa ha sido la palabra más condolente que he escuchado...
No hay dudas de que los adioses nos alcanzan, pero es que siempre duelen, y lastiman. Sufro más por no poder estar a su lado, pero querer cambiar las cosas que ya pasaron, no nos resuelve nada. Yo, hasta entonces seguiré con esta tristeza, con la ausencia de vida, y con rastros de toda la casa del perfume de aquella pequeña parte de mi filicidad que se llamaba Dommy. En la espera estaré de que la herida abierta coja costra pronto, porque me arde de sobremanera.
Lo único bueno que puedo esperar es que haya pasado verdaderamente a mejor vida, de que su alma aún mire para estos lados. Lamentablemente, en estos momentos hasta lo más alegres recuerdos punzan.
Lamento compartir un hecho tan triste, pero no encuentro otras formas de desahogarme. Esta navidad ya no será la misma.
Extraño su manchitas, su mirada, su amor, su vida y su caminar por donde las huellas aún siguen frescas.
La cena estaba servida en la mesa de madera con un mantel zurcido muy detalladamente para tapar las carencias que eran evidentes en aquellas caras alrededor.
Una vela alumbraba la esperanza perdida y no hallada ni siquiera en las miradas, la navidad era para ellos otro tormento adornado con luces y mitos, que no llenaban sus vidas desahuciadas de sueños alegres.
El silencio era inexistente, los cohetes y luces artificiales no dejaban momento de paz a aquellos que el frío consumía. El niño exclamó: “¡Qué Dios bendiga esta rica cena!”. Cortando un pedazo de pan y llevándolo a su boca. - ¡Qué idiota eres!, Dios sólo ayuda a los ricos… escucha el ruido, ¿lo escuchas? Con el dinero gastado ahí podríamos comer dignamente – arrojando un golpe a la cabeza del infante.
La mujer sorprendida le preguntó, que quién le había dicho eso. Respondiendo ella: “no hace falta que me lo digan”. Cruzando sus brazos y volteando la mirada hasta perder de vista la reacción de la mujer.
La discusión comenzó con el tema sobre la justicia o no de Dios. Por media hora los gritos ya no dejaban escuchar los fuegos artificiales.
El hombre ofuscado, cansado, abatido e irritado gritó: “¡Basta! Exista Dios o no, es un verdadero milagro que hoy podamos comer. A diferencia de días anteriores. La navidad no es pelea, es unión, y aunque este pan no mida más que 20 cm. Podremos dar gracias a la vida por el bocado de hoy, porque no sabemos el mañana”.
La niña y el niño comenzaron a llorar, ella arrepentida y el acongojado. Se dieron un abrazo y gritaron: “¡Feliz noche buena!” al mismo tiempo.
Por un momento, reinó la paz, volvió la esperanza y llegó la unión de aquellas ideas divergentes. El viento decembrino no rompió su cause, Aquel día de noche buena para aquellos excluidos de la vida digna, las luces no dolieron como días anteriores.
Autor: Carlos Arturo
"La navidad es más que una prenda de ropa, más que un regalo, más que luces; es la unión, la paz en nuestro corazones (al menos, porque por ahora la del mundo es utópica), el amor, la vida y la antesala a un nuevo ciclo.
Mi gente hermosa y querida, deseo que Santa Claus, Papá Noel o El niño Jesús traiga más que una emoción temporal a sus vidas, más que material, que hoy y todos sus días la vida brille a pesar de la mugre".
"Si mi cara está sucia, ¡qué importa! mis dientes aún brillan con la sonrisa"
Deseo de corazón una gran noche buena. Mi mayor regalo han sido ustedes, Gracias por todo.