Sufriría por las heridas que otros le hicieran,
empedrado en su recuerdo y su existir….
De la forma más compleja dibuja maravillas en mi boca,
de la manera más sencilla ella me tienta a participar en su vivir.
Sin ella la vidorria se me acartona,
con ella siento que brilla el porvenir.
En las distancias pienso hasta en su sed
y ruego al cielo besando el viento que no se ve.
De cabellos negros y ojos como la madera fresca.
De ternura y malcriadez,
que marchita las penas con su saludo,
arranca sonrisas con su correr.
Inmensa como el océano y diminuta en su talla.
Que hunde sus huellas en mi blandes.
Tengo miedo por su futuro,
pues no a todos complace con su aparecer.
Tengo miedo de no verle más,
porque nunca falta quien trate de excluirla de mi vivir.
Y de nuevo a mis brazos vuelve con su gemido,
A buscar el cariño que le pertenece por derecho.
Haciendo un vestido con mi abrazo, y accesorios con mí poder.
De vientre tibio y de cariño hasta humedecer.
La que no me deja solo,
ni siquiera al amanecer.
La misma de hace años atrás, que perdona sin decir una palabra.
Que me enreda en su red, haciendo sentir su querer.
Ella guarda un pequeño archivo de mi vida,
y empapa de amor mi mejilla.
Impaciente y juguetona, silenciosa y temerosa.
Anastasia es su nombre y mi procurar su apellido.




