lunes, 27 de abril de 2009

Memorandum de una Historia




Y otra vez corre el tiempo, tu recuerdo se encuentra basado bajo mi piel, y mi soledad es el bastón a tu memoria, no es cuestión de necesitarte en mí, pero formas parte de mi ser… porque aunque sé que no dices nada y no dirás, yo estaré ahí, esperando, muy por encima de la cuestión de no escuchar esas palabras que necesito oír que salgan de ti.

Acariciaré tu mejilla y me rendiré ante tu mirada, para dar paso a la melancolía, al observar la forma en que el futuro nos asecha. En los días que podido mirar a otros lados, puedo sentir que te desvaneces en cada soplo del viento y aunque me engañes sabes que “hubo una historia entre los dos, alguna vez”.

Porque has caminado lejos, porque has regresado, porque me has vivido de tal forma que no volveré a ser el mismo.

En cada partida me dejarás sabor a ti, cuando salgas a batallar tus guerras las sentiré tan mías que acariciare tu dolor y sangraré por esas heridas que han sanado en ti, de esto que no deja de crecer en mí, una revolución de piezas que se acomodan en su lugar y se vuelven a desordenar. Aunque me digas que estás bien, tengo miedo de que no me digas la verdad y en las noches te suelo soñar.

Sé que historias como estas no se repiten, suelen ser ignoradas, olvidadas, y todo se resume a una foto desgastada, a medio roer, que conservo con la esperanza de que algún día vuelvas por lo que dejaste atrás por exceso de peso.

Aún el aire me trae tu olor, las pequeñas cosas de ti que se hicieron grandes. No sabes cuanto punzan las distancias, no sabes cuanto desaguan mis heridas. Imagino que estas aquí, pero no puedo ver tu cara y te extraño. A costa de que no esté bien, se que tú sí lo estás. Me acompaña la sombra con la que juego cada noche, la esperanza de volver a sentir tus dedos en mis mejillas y besarte en el camino del sol para despertar del sueño.
Autores:
NaZa
Carlos Arturo

viernes, 17 de abril de 2009

Parábolas de la vida



Sufro las consecuencias de mis actos, de quien esperé recibir lo mínimo y hoy me encuentro vacío, de nuevo la luna rinde su luz a mi cuerpo para crear contrastes claros y oscuros, desde la ventana observo esa circunsferencia plateada testigo de mis noches tristes. Siento como el tiempo no pasa en vano y el mundo no deja de dar vueltas, los cambios llegan cuando yo había dejado de creer en ellos, las parábolas de la vida se vuelven de nuevo en mi contra y comienzo a pensar que es hora de abandonar un poco lo que me une a ese acontecer de la vida. Rasgando paredes, gritando en silencios, reteniendo la posibilidad de envolver a mi mundo en tormentas. Porque de nada ha servido abandonar lo que fui para abrir paso a un nuevo crecimiento contra mi voluntad. Aún a costa de tener las cuerdas rotas es necesario proseguir para cumplir mis sueños.

Hice mal por abandonar un poco mi egoísmo, y querer hacerte feliz a costa de romper mis estructuras, de sembrar mis sueños en tus sueños y cambiar las bombillas rotas y dañadas… siento mucho el hecho de querer dibujar en tu cara una sonrisa, y dejar a un lado mis asuntos, por rasgar el papel que cubre tu piel… ese papel maltratado y sucio que aún te empeñas en conservar. No sirve de nada pensar primero en los demás para luego pensar en mí. Tus aires de pureza vuelan como pétalos al viento, pero se vuelven nada a la hora de tomarlos con las manos.

Tú, quien has sido una canción que nunca pude terminar, quien en sus recuerdos no me han permitido dejar atrás luchas internas, que atentan a contra mi voluntad de querer romper con éxito la coraza para dar paso al olvido. Arrepintiéndome estoy, por no querer sacar mi lado animal y por no vivirte de manera local, de no bajar tantos momentos de ese pedestal que yo mismo tallé con las manos. Porque preferiste recorrer kilometros sin pensar en mí, lograste echarme al limbo mucho antes de que yo pudiera abrir los ojos. Probablemente te estarás riendo de mis recuerdos, prefiriendo ignorar lo que un día nos pudo unir.

Al momento de tu partida fragmentos de mi estaban adictos a tu presencia, y pasé años extrañando tu perfume, tus ojos y tu sonrisa... hasta que al fin pude lograr entender que prefiero tu ausencia que a estár abrigado a tu fría sombra y a tu cruel recuerdo.

Ya no me sirve lo que puedas decir o hacer el tiempo ha agotado tu existencia en mi historia, tiempo perfecto de buscar mi verdad y no la tuya, de dejar de buscar explicaciones a tus habilidades motrices y psicológicas para entenderme a mí mismo y vivir la vida que dejé guardada en el cajón que acabo de abrir.
Autor: Carlos A. García.

lunes, 6 de abril de 2009

Recuerdos al Viento



Tu despedida dejó rosas marchitas, desgarró mi inocencia para abrir paso al mundo real, te he extrañado, pero debo continuar porque desde tu partida no me ha quedado nada más que acostumbrarme a vivir retando tu ausencia, a olvidar el color cobalto que me describías del cielo, sé que ahora es imposible contemplar el multicolor de tus ojos.

Tu presencia dejó daño irreparable, viste caer mis lágrimas, viste caer lágrimas ajenas, por seis años te viví con amor, respeto y miedo. Pero, hoy de ti, solo queda un recuerdo… esos momentos en qué llegué a sentir tu cariño, sintiendo la suficiente confianza de tomar tus manos violentas, ásperas y callosas; manos que tocaron mi cabeza con amor, que se deslizaron por mi cabello despeinándolo. Sin embargo, me costó tanto perdonar, y volver a mirar atrás sin rencor, de dejar de culparte para dejar de sentirme culpable yo. Por odiar tus actitudes en un pasado me odié a mí mismo, creyéndome indigno de tu sangre, y de la sangre de mi madre. Y por estar roto por dentro, quise fracturar tu recuerdo, lamento haberte culpado por mis impotencias.

Un sueño anterior dio introducción al acontecer, un hecho marcó la vida de mi entorno, selló mi vida y creer que el metal me privaría de tu compañía… que quedaras en la penumbra, y yo viendo tanta luz. La tierra devoró tu cuerpo, devoró el recuerdo de tu voz, de tu aliento, de tu calor y te ha ido consumiendo por catorce años. Tu partida quedó impune pero mi vida quedó condenada a no tener de nuevo tu abrazo. Tus ansias de verme crecer se consumieron en el olor del formol; el sol testigo de tu vida fue testigo de tu caída.

Soy descendiente de la carne y rasgos tuyos, híbrido perfecto de tus deseos. ¿Estarás orgulloso de mí?, ¿Me protegerías en tus armas?, ¿me harías comprender mejor?.

El dejarte ir no fue fácil, ni difícil, las condolencias de la gente me estregaban en la cara que no volverías, el abrazo fiero de consuelo traía más dolor. Un cercano olor a soledad que me invadía todo el cuerpo y ese líquido brotaba de mis ojos, manantial de puro sentimiento. Personaje protagónico efímero que dio sentido a mi vida e identidad. No me ha quedado más que conformarme con ver el azul de tu tumba, de pensar en el pasado para tener tu presencia y luego dejarla ir para que cubra al viento que me acaricia. Sin embargo, no sabes cuan alarmante es mirar atrás y darme cuenta que en el presente no estás.
Autor: Carlos A. García

viernes, 13 de marzo de 2009

"La Santa Asesina de la Historia"


Romana, bizantina y europea hasta nuevo aviso, que en tu introducción fuiste tan noble pero hoy día solo te resumes a una dulce fiera que se ha comido historias de un bocado. Te escondiste tras el fastuoso manto del pudor, me hablaste de moral, me enseñaste la supuesta verdad, aprendí a temerte y obedecerte, tus palabras me atemorizaron, me hablaste del pecado, enfriaste mi columna con el castigo, fracturaste mi voluntad.


Entre tus paredes me costó definir mi vida, pero me costó aún más definir tu historia… una vida inexistente, maravillosa sobreviviente de la historia, que siendo tan joven logró tanto. En nombre del supremo condenaste a muchos creyendo tener su poder, como un dragón quemaste tradiciones del sol y la luna, condenaste a la magia, condenaste a la vida, perfecto exterminio de quien no obedece tu alto mando ante la voz provocativa de la sirena de tierra firme, ¿cuantas miradas no apagó tu fuego?, cuantos cuerpos perecieron ante la modernidad de tu nuevo pensamiento, corrompiste culturas, fracturaste vivencias, purificaste cuerpos con el fuego de tu radicalismo, y ¿llamas a tu camino salvación? barbárica pobladora del mundo desde tiempos remotos. Solo fuiste una mas de los tantos imperios que sacudieron las tierras que aún el mar no ha devorado.


Te comiste de un solo bocado al Dios que muere en el ocaso, condenaste y apuntaste para el suelo, pero sonreíste cuando señalaste al cielo. Luchas sangrientas enfrentaste, cabezas arrancaste junto a tus guerreros y dijiste su nombre con tus vestiduras ensangrentadas, ese nombre… ser supremo que ha derramado sus lagrimas y con tanto llover de los años no han sanado sus heridas, las del mundo, ni las mías tampoco. Mi querida tajante por excelencia lograste salir herida pero no de muerte, con tus ojos brillantes y abstractos emprendiste una oración, la oración que te salvaría y nos salvaría a todos, un falso sacrificio de tu vida, hermosa falacia que hoy nos condena a seguir tus huellas tan marcadas.


Aprendiste a ser una diva que arropó toda una nación, blanca mujer de rasgos fileños, que mantuvo esclavos en la sociedad y no te importó, que la piel oscura fue símbolo de grima para ti, ¿donde están esos ángeles negros que tanto esperé ver? dices que amas al prójimo. Un hermoso altar adornó y llenó tu voz, te hiciste cada vez más “benevolente”, me perdí entre hermosas canciones solistas que predicaban amor, entre coros de voces angelicales que mas tarde les condenaste con tu lujuria, marcando su piel de forma significativa, observando sus ojos melancólicos proseguiste con tus actos carnales y mostraste la sombra que la pared siempre palpó, esa pared que te conoce tan bien que teme ser tocada una próxima vez. Tu teatro de beldad existencia cada día muestra fisuras nuevas, mentiste tanto que hoy eres victima de tu propio disfraz.


Nos has privado de lo que tu condenas, pero tu los has disfrutado a las anchas junto a tus seguidores, has roto sueños, quemado esperanzas. Grandiosa supuesta descendiente de Dios que rompió mi cuerdas para no entonar la música de mi vida, que mordiste mi existencia para infectarme con tu imperio, tocaste mi cabeza y me dijiste que él me castigaría, besaste mi mejilla y yo tuve que besar tus pies. Te confesé mis más ocultos secretos y me condenaste a repetir las desgastadas palabras que no aliviaron mi corazón, viste una lagrima caer de mi rostro y solo me miraste y dijiste que mi vida andaba mal.


Prometiste a tantas santas sepulturas y los gusanos terminaron por hacer el trabajo sucio. Hiciste de la cruz el símbolo de tu extirpe, con esto llenaste nuestras cabezas de la muerte de Jesucristo haciendo pensamientos tortuosos y punzantes de una carga culposa que no dejas perdonar. Los huesos y las carabelas preferiste guardarlas porque no contrastaban con el blanco de tu manto. Mataste a tus aliados por tener el poder, fornicaste con la creencia de la gente, y de nuevo proclamaste su nombre.., pionera de holocaustos, la que llora por situaciones actuales como el hambre pero cada noche desperdicias comida, te he preguntado el valor de los animales y me has ignorado la pregunta, has privado de libertades, pero tu a escondidas has gozado de ellas, minimizadora de otras creencias que has jugado con la historia de forma asombrosa, contradictoria y rechazante de la ciencia. Tu mi querida coqueta, sonríes con todos pero guardas el puñal atrás. Profesando que tu camino es la verdad, y yo hasta entonces veré como desgastas tus falacias para que otros alaben lo que tú has manipulado.


Autor: Carlos A. García.

martes, 24 de febrero de 2009

"El Silencio de las Fieras"



En silencio se encuentran las fieras, esperando su momento, poco a poco cae el imperio, se ablandan las murallas por la lluvia sangrienta… sobre su piel han caido enfermedades, explosiones, muerte, bendiciones y maldiciones, fiera que guardó un territorio considerable que vió nacer las primeras civilizaciones. Fue reprimida, encadenada y enfrascada, pero no obstante sigue haciendo de las suyas cuan cazadora experta espera su momento.


En la espera del nuevo profeta, libertador y salvador la humanidad se sienta guardando esperanzas y llora quien se desespera.

Cientos de religiones, mil anuncios de armonía y continúan las hordas barbáricas para plantar sus banderas donde se recoge la paz a punta de jarrones. Las reservas caen, la tierra se hunde, el fuego líquido nos alcanza y nos reímos de ver como se derrite el hielo.

Ellas se camuflan en el verdor de su juventud que con el correr del tiempo serán cobrizas, lampiñas y ponzoñosas. Así como se levantan las arenas del desierto se levantarán las fieras ardidas con el correr de los vientos, fieras consumidas por rencor y resentimientos sedientas de extensión, sedientas de sangre, sedientas de poder, escasas de sentimientos y potentes a los gritos del inocente. Con el dolor ajeno crearán su nuevo himno, abajo caerán las banderas y serán desgarradas, pisoteadas y escupidas, la nación no será más que un recuerdo, las estrellas caerán, la naturaleza humana teñida de violencia involucionará. Despertarán los gigantes por el ruido, el cielo será gris humeante, el sol llorará desconsolado, su ocaso vendrá a consolarnos cuando sea demasiado tarde.

Serán fieras hermosas que dejaron atrás el sílex, el cobre y los caballos, en silencio nos observan esperando el momento, sus representantes no han caído… esperan el momento exacto para el retorno en el crepúsculo. Pero es inevitable ver como crecen, se desarrollan y esperan el momento de arrancar la mirada de un mordisco. Llegaran de aquellas montañas que se hicieron tan nuestras, bajaran con la muerte de armadura y la risa de guarda espaldas. Su frialdad es tal que con solo mirar su sombra ataca la hipotermia. El momento incierto será en el cual se esté dormido, pues el silencio conspira con ellas, en sus escudos está la mayor prueba de todo, solo y solo cuando el momento llegué los pájaros huirán despavoridos.
Carlos A. García

martes, 17 de febrero de 2009

El RECUENTO DEL TIEMPO


El amor… ¿qué simbología tiene, qué cosa es, en qué definición encaja? Simplemente está allí, y sigue un rumbo, se postra dentro de ti y no deja de absorberte. Un dulce jugo que puede dejar mal sabor de boca.

Extraño tanto lo que nunca ha llegado, y de ¿qué me sirve mirar a cielo?, si el consuelo no se funde en las estrellas… la melancolía del pasado vuelve y roe el barniz que un día usé para el brillo de lo opaco.

Esperé tantas noches con el viento acariciándome, dulce rostro de mi frustración, fiebre innecesaria de no estar entre los dedos de Venus. Suponiendo haber dejado con cerrojos la puerta de un pasado sin futuro. Aquí estoy otra vez con mi vida al revés, riéndome de la soledad, mientras me enviste con esas punzadas que no me permiten coordinarme bien, preso de mi naturaleza humana, libre por elegir a quien querer. Sueños tontos que se derraman y dejan marcas en las cortaduras de mi piel, cuan tinta deja rastro donde caiga.

Un calvario que se empeñan en seguir y un tonto que baja la cabeza al afrontar la realidad. Y ¿Quién dice qué un saludo no puede cambiar el rumbo de lo esperado?, ¿Quién dice qué antes del principio pueden haber finales?

Aún espero el valor de las promesas, de esperar una segunda parte, abriendo sucursales de esperanza para un mañana, conservando los sueños que me harán grande, admirando personas, riendo, llorando y escribiendo… y la vida continuando sin puntos y apartes. Pensando en mis pensamientos, preguntándome que qué tan bueno es lo bueno en lo que confío. Buscando una razón lógica para cortarme las uñas, y lavarme detrás de las orejas. Divagando, investigando, deliberando cosas de la vida que no me den miedo a caer.

Pensar que cada día es suficientemente bueno, aunque en la tv te interponen con que es otro día más. A su juicio lo escrito, a mi juicio lo que siento; gotera del grifo abierta con la escases suficiente para que esta no haga ruido. Con el sol que quema la cara, pero que sin el no sería posible la vida, partes de la rutina que nos recuerdan que estamos vivos y andando, respirar para sentir como el mundo pasa por tus pulmones, y exhalar para que el mundo tenga un poco de sabor a ti. Perfecto juego de mesa que no deja ganadores, ni vencidos.

Fui yo quien decidió parar tu mundo para mi propio exilio, es la actualidad de mi vida extrañándote y esperando un comunicado con palabras claves que me digan que podrías recordarme y que necesitas tal vez un poco de mi, pero siento que perdiste mi rastro, mis huellas las han ido borrando el tiempo mientras que mi vida se consume un día más.

Luchas internas, murallas caídas y hoy es día que sigues en mí como un estigma del más puro. Da igual quien pueda tomar esa mano hoy, porque tu historia se escribió en el trecho que cerré, para ser en tu vida como ese aire ausente, transparencia perfecta que no se recuerda, soy inodoro, incoloro, indoloro en tus pensamientos. Mientras se continúa con los dilemas muchas cosas siguen su rumbo y la vida no espera con comas, ni pausas…. Dependemos de nuestra propia fuerza, nos sostenemos de nuestra propia columna y degustamos el cotidiano sabor que deja el día y la noche en nuestra memoria.

Carlos A.García

jueves, 5 de febrero de 2009

El vuelo de Mariposas

Hoy me levanto, en la misma rutina pero con la esperanza de que llegue, mis ojeras son evidentes, pero ese viento me acaricia al abrir el balcón. Mi depresión se difumina con la mañana y en las nubes dibujo el rostro de la esperanza, en el sol la fe y en el vuelo de los pájaros las ganas de proseguir. Han sido días duros, pero hago el intento de no caer.

Entre muros me he permitido soñar, es mi ventana al mundo y mi boleto gratuito a no bajar mi mirada… un techo de cielo raso me brinda su saludo al abrir los ojos, una cama me recuerda que sigo en mi habitación, el suelo frio me espanta un poco la pereza. El espejo refleja mi ruda realidad. Como victima del tiempo mi cara se ha ido demacrando y cada vez más me queda menos tiempo, el correr de los días me recuerda que debo hacer lo posible por dar mi mejor cara, pero ¿Cómo hacer? Si tumbado al suelo es que vivo, me cuesta pensar que las historias al final no tienen segundas partes, pero es peor aún saber que los finales no son como en los cuentos.

Crecer con gran imaginación y el apego a la vida no me ha desposeído de lo que hoy llevo en mi interior. Tan acompañado pero a la vez tan solo, y cada buen pensamiento llega, pero las palabras de aliento se me hacen de un pesado... que su hedor me deprime y me hace sentir lejos de mi meta.

Hoy soy el cautivo y pero dueño de mis aconteceres, y no sé como pedir clemencias para segundos intentos, mi estilo de vida ha sido mutado aún contra mi voluntad, pero sigo porque tengo ganas de continuar.

Pero el sacrificio no ha sido solo mío, ha sido una montaña que no me deja mostrar tristeza aunque la esperanza se consuma con el pasar de las horas. Un sacrificio que no me da consuelo alguno, pero que tampoco me dice nada, lo único que sé es que me duele tanto afrontar, porque los seres humanos luchamos muchas veces por cosas que no tienen solución pero, no obstante, nos aferramos a la ideología de que se puede cambiar el destino, si es que éste existe.

Solo tú sabes y guardas todo lo que pasa por mi cabeza, y sé que el día que no esté me desnudarás ante los demás, que al final me dejarás un buen sabor de boca, y sé que no podre seguir escribiendo en ti cuando llegue la hora. Pero mientras tanto serás para mí como un vuelo de mariposas que adornan al mundo aún a costa de los daños causados continúan con colores tan hermosos que las flores se rinden ante tanto placer al posarse sobre ellas.


Carlos Arturo García

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Desde: "desdeloprofundomedevora.blogspot.com"

Desde: "desdeloprofundomedevora.blogspot.com"
Gracias Verónica por tomarme en cuenta :-) Feliz semana de la amistad a todos